Se aborda el proyecto con una mirada relacional y situada, que reconoce la sal, como ejemplo de muchas otras materias primas consumidas a nivel global, y analiza sus componentes ecológicos, culturales y económicos específicos del territorio.
Propone la trazabilidad como herramienta para hacer visibles las interconexiones de los productos de consumo con las redes de producción, territorios y ecosistemas que participan en el proceso, siguiendo ideas de Bruno Latour, Donna Haraway, Anna Tsing o Timothy Morton. Para ello se desarrolla una investigación tanto sobre la sal como actante de la red como de sus posibles usos en la producción gráfica y artística, aplicada paralelamente a la difusión de las conclusiones del proyecto en formato editorial en una publicación de cuatro tomos: Ecosistema, Memoria, Personas y Tecnología, ademas de una museográfia web que recoge la parte visual del proyecto en un formato expositivo.
Este proyecto no solo trata de la sal, sino de cómo elementos cotidianos nos conectan con el territorio, las personas y los ecosistemas. En un momento en que el mundo enfrenta una crisis ecológica, política y de identidad, este proyecto busca ayudar a replantearse la relación con los recursos y las redes que los sostienen.
El proyecto trabaja la identidad visual que adopta la edición de 2021 de BALA, tomando el cartel del como punto focal de esta.
Dada la estrecha relación de la autoedición y la publicación artística con los procesos creativos manuales, se seleccionan tres técnicas de gran carácter como son el papel hecho a mano, el marmolado y la serigrafía. Aprovechando la capacidad de estas técnicas para impregnar de personalidad el cartel, se genera a partir del mismo toda la identidad visual y plan de comunicación del evento.
Es un proyecto global, interdisciplinar y colaborativo que abarca áreas del diseño como son el interiorismo, UX, diseño de servicios, y packaging.
El proceso es la parte máas importante de este proyecto, en el que se estudian diferentes usuarios posibles para el restaurante social, sus journeys y puntos críticos en el proceso de ir a comer a un restaurante.
El resultado, un plan de comunicación, yna linea de estilo visual y una web paralela para los dos grandes grupos de usuarios objetivo del restaurante.
Se plantea intervenir en una explanada que ya funciona como parque, pero que no cumple su función de forma satisfactoria. El lugar es un lienzo en blanco, llano, espacioso, cerca de la ría, abierto al espacio, exento de edificaciones, luminoso, en plena zona residencial. La propuesta divide el espacio en 3 zonas dirigidas cada una a un tipo de actividades y a un público concretos.
El objetivo del proyecto es llevar a cabo una labor de investigación, exploración, introspección y descubrimiento sobre el tema y sobre uno mismo, realizando para ello una serie de autorretratos. Se exploran los límites del retrato y su definición, romper con lo establecido y la actual percepción del autorretrato.
Así, las imágenes reflejan una o más partes del sujeto, mostrándolo o no físicamente, jugando con el tema de la presencia ausente.
El resultado es una serie de láminas, junto con el sobre que las recoge, además de dos pósters.
Es una exploración de lo vernacular, el en torno en el que se vive y su historia, la pose, la vestimenta y el efecto del tiemo en las piezas, el deterioro que sufre la fotografía ampliada con el paso de los años.